Cuando llego al final del camino para ir al trabajo, todos los días (bueno, la verdad de lunes a viernes), después de más de una hora de caminar largas cuestas, de darle trabajo a los pies. Cuando llego todo sudoroso, resoplando de cansancio y el aire de Chirapa me regala su caricia en el rostro y me refresca la sombra de los árboles que están a la llegada de dicho lugar, siento que me lo merezco, que puedo disfrutar ese momento de sencillo placer con todo derecho.
Qué hermoso es disfrutar el pan que has ganado con sudor, qué dicha la del campesino la de saborear el frejol que sembró, la yuca que sembró. Qué alegría la del hombre la de sentirse merecedor de su dicha, alguien que se sabe autor de su bienestar. No estoy diciendo con esto que me parece bien que alguien sea orgulloso y hasta altivo por su sacrificio para llegar hasta donde está. Hay que ser agradecidos, con Dios, con la vida, con aquellos que de alguna u otra manera han contribuido para alcanzar cierto nivel de éxito en la vida.
Tener la conciencia limpia y el corazón tranquilo, ese es mi anhelo cuando llegue el día cuando los demás me consideren una persona de éxito. De qué me valdría tener una casa con piscina, una riqueza increíble si me conciencia me acusa de que he llegado allí por medio de trampas, estafas, dolor de mi prójimo y egoísmo.
La felicidad está más cerca de la sencillez de lo que imaginamos.
Criz Vórtice
jueves, 17 de septiembre de 2009
EL justo GOZo
Publicado por Jhon Omar en 15:53
Etiquetas: Ancohallo tv, Mis Lamas, Mis Lamas 2009
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